lunes, 4 de diciembre de 2006

Estrella invitada III

Aqui va la tercera entrega de la seccion
(no me seais malos, no me falleis a los que os he pedido arrrgooo paaaayoooos)
Y esta semana: Lula.-

El vacío

Para Toxcatl, una historia para no dormir. Pudiera ser cualquier ciudad, pero pongamos que hablo de Madrid.

By Lula Towanda

Se levantó temprano como cada mañana, a las 7:00 salía de su casa en la zona sur para tomar[1] el autobús que cruzaba la ciudad en dirección norte. Entraba a trabajar a las 7:30 en unas oficinas cerca de un famoso estadio de fútbol.

Ese día encontró algo extraño en la calle, estaba totalmente vacía. Esperó pacientemente el autobús que tardó en llegar más de la cuenta. Cuando se subió en él estaban casi todos los asientos libres. Le extrañó porque los demás días no conseguía encontrar dónde sentarse. Tomó asiento y observó que ninguna cara le era familiar cuando el resto de los días veía siempre rostros conocidos.

Durante el recorrido se fueron subiendo escasos pasajeros, en su mayoría mujeres de mediana edad que se saludaban cuando entraban y mantenían ruidosas conversaciones salpicadas de carcajadas. No comprendía por qué esa mañana había cambiado el escenario habitual y habían desaparecido los estudiantes con sus libros y los oficinistas con sus periódicos y su lugar había sido ocupado por parlanchinas mujeres de pelos teñidos y labios rojos.

Cuando llegó a su destino se bajó del autobús con la intención de tomarse un café antes de entrar a trabajar, pero todos los bares de la zona tenían el cierre echado y la calle estaba desierta. Se dirigió a la oficina y la puerta estaba cerrada. Pensó que era una pesadilla y que de un momento a otro se despertaría, pero no era así, estaba despierta.

Se quedó merodeando por la zona de la oficina mientras que el tiempo se alargaba tanto como su desesperación. A las 8:00 se encontró con un compañero de trabajo. Le pareció casi un espejismo y se dirigió a él con los ojos repletos de incredulidad. El compañero le correspondió con una mirada llena de sorpresa y le dijo- ¿qué haces aquí a estas horas si aún falta media hora para entrar a trabajar?.

De repente miró su reloj y se percató de que no había retrasado la hora en el cambio horario y todas las imágenes desde que se levantó empezaron a cobrar sentido: el autobús casi vacío llevaba a las señoras de la limpieza de las oficinas, los estudiantes y oficinistas estaban en los brazos de Morfeo y los bares aún no habían abierto.

No le contó a nadie la pesadilla que supuso esa hora más en su vida llena de vacío e incertidumbre, una hora que no debió vivir, sino dormir.

[1] Detalle de la autora que no dice “coger el autobús” por delicadeza a los gustos Mexicanos de Toxcatl.

8 comentarios:

el necroscopio dijo...

Creo que todos hemos tenido un día de esos en los que ni miras la hora y te plantas en tu lugar de destino una hora antes y por verguenza no lo cuentas...
Y el que diga que no, miente o llega siempre tarde...
Un saludo.

toxcatl dijo...

En mi caso no es que llegara una hora antes... es que llegué un día antes...

GLAUKA dijo...

Pues sí, a mí también me ha pasado una vez ... y al revés también, eso de que te regalen una horita más de sueño y la desperdicias llegando antes ...

Besos guapetona!

Necio Hutopo dijo...

Las ciudades tienen eso... Cierto toque surrealista a penas te descuidas y sales de la rutina...

Hay razón en ello, pudo ser cualquier ciudad, incluso esta:

http://hutoyuyos.blogspot.com/

Xtebra dijo...

Yo recuerdo que una vez, hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy... esto, cuando iva a clases de mecanografía me pasó lo que a Lula. No conocía a nadie y aún por encima escribían a maquina rapidisimo. Allá me puse yo a sudar la gota gorda para seguirles el ritmo.
Inteligente que es uno, no se me ocurrió pensar que me había metido en la clase anterior a la mía (de un nivel mas alto). Así no me sonaba ninguna cara (yo creí que habían sido abducidos por alienigenas o que era un plan secreto del gobierno).

Lula Towanda dijo...

necroscopio me alegra que no estoy sola en el mundo de los despistes, aunque queda más fisno llamarle abstracción. Yo me abstraigo mucho. toxcatl espero que nos cuentes lo que te pasó un día para llegar un día antes...glauka en esos momentos con la vergüenza de instante lo de la horita más de sueño ni se me paso por las mientes. Necio Hutopo en D.F. esta historia no sería surrealismo, sino cotidiana. Xtebra jejeje vaya apuro. Seguro que espabilaste un montón con la tecla. Lo curioso de estas circunstancias es que ni se te ocurre pensar lo que es evidente y se deja volar la imaginación pensando en lo sobrenatural.

mint dijo...

Una hora esa una hora, peor es cuando te equivocas de día y apareces un festivo: la rabia no deja ver la cara de tonto que se te (me) pone.

almena dijo...

ay, ay, cómo alivia comprobar que no es una sola la que sufre ciertos despistes...

:)