miércoles, 29 de noviembre de 2006

Viajando mas alla de la aldea del arce II

Dia 1 (continuación y final)
Autobus camino de Barcelona, 18.00 horas.
Temperatura media 25 ºC. Sensación térmica: el infiennnooooo...
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Iniciada hacia tiempo la salida de la Aldea del Arce, iba el autobusero devorando la carretera, tragando millas nuestro camión, esto creo que es de otro lao, a lo que iba:
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A estas alturas ya estaba yo empezando a sudar cual pollo inmerso en sopa en ebullición.
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Las judias ingeridas a mediodía se habian hecho fuertes en mi sistema digestivo y estaban empezando a tomar mi estomago como rehén con afectación de mis intestinos y con un mareo de tres pares de ovarios.
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En ese momento solo tenia dos opciones: desalojarlas de mi estómago o sufrir como una perraca. Gracias a que mi estómago sufrió un fuerte síndrome de estocolmo no pude desalojarlas así que durante todo el trayecto (llegamos a Barcelona a las 23.30 horas, es decir unas 7 horas) las judias organizaron una sociedad paralela con base en mi estómago que riete tu de Alien el octavo pasajero. Hubo un momento, a la altura de Zárágózá que tuve la vana esperanza de que salieran de mi cuerpo por cualquier orificio ya practicado o por practicar cual Alien en cualquiera de sus múltiples entregas... ¿como pude ser tan ilusa?
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Las puñeteras judías, en desarollo de esa sociedad paralela y en venganza por no haberlas comido despacito, se aliaron con un café bravucón que me tomé a toda prisa en la cafeteria de la estacion de autobuses, y con combustible suficiente para varias décadas- el café-, organizaron en mi sistema digestivo una orgía solo comparable a Sodoma y Gomorra.-
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Por suerte para mí no tuvieron prevision alguna, no buscaron en ningun momento un combustible alternativo, y cuando se les acabó el que tenían - el café- , y a pesar de haber generado gas suficiente como para alumbrar Madrid durante todas las navidades, tuvieron que retirarse.
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Para cuando iniciaron la retirada, yo ya estaba mas p´allá que p´acá, lívida, a punto de potarle encima a cualquiera que se me hubiera acercado con un olor mas fuerte que el de un bebé, y cagándome en las puñeteras judías y en el café que las patrocinó.-
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Para entonces ya eran las 00.00 horas del Día 2 y el pobre enfermero estaba, otra vez, cumpliendo con la misión que le han deparado el destino y el mostruo espaquetti volador desde que me atendió la torcedura de tobillo, es decir, de enfermero/cuidador/ santo varón que atiende mis dolencias.-
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Y, por cuestiones ajenas a nuestra voluntad, hemos de interrumpir la emisión para continuar mañana.-

7 comentarios:

Yorchus dijo...

Para el próximo viaje te recomiendo que vuelvas a comer judías y de postre lentejas... xD

Ros dijo...

NO COMAS MÁS JUDIAS... PROHIBIDO...

Xtebra dijo...

Diox, noooooooooo.
Toxcatl, no me hagas como el capitulo de ayer de House, "continuará....."
No puedo esperar, que nervios, que nervios.
PD: Para estos casos es recomendable un remedio xtebra.
Te arrimas a un camarero y le pides
- Holabuenas, una tonica con lima
- Y el alcohol (te dirá el)
- Solo tonica y lima gracias
- (te la servirá con miradas interrogadoras, buscará la camara oculta, etc...)
La ingieres a palo seco, en cuantos menos tragos mejor y ya verás, ya, riete tu del apocalipsis. Que se preparen las judias

el necroscopio dijo...

Yo procuro siempre comer y beber lo menos posible en los viajes... Es lo mejor.
Pasas hambre, pero es más soportable que una indigestión.
Un saludo.

Gunnar dijo...

Me recuerdas claramente mi último viaje a Oaxaca, a Huajuapan de León, capital de la mixteca (zona tremendamente serrana y árida en el poniente del estado). Cenamos antes de salir en un restaurante frente a la plaza central, donde sirven carne de emú (un ave similar al avestruz). Es muy buena carne - Con la consistencia similar a la carne de res, pero prácticamente sin grasa. Me pedí un molcajete de emú (una porción bastante generosa, con una porción indubitablemente generosa de salsa verde, cebollitas, tortillas, en fin... Para chuparse los dedos), y me lo comí sin mayores miramientos.
Lo que no me habían comentado es que los emúes son aves tremendamente territoriales, y ni muertos les gusta alejarse de la zona que los vio nacer. ¿O será culpa de la Canción Mixteca, escrita por José López Alavés, oriundo de Huajuapan? ¡Que lejos estoy del suelo donde he nacido! / inmensa nostalgia invade mi pensamiento / y al verme tan solo y triste cual hoja al viento / quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento. / ¡Oh tierra del sol, suspiro por verte! / ahora que lejos yo vivo sin luz, sin amor / y al verme tan solo y triste cual hoja al viento / quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento. Bueno... Será el sereno. La cosa es que entre más nos alejábamos de Huajuapan, más aleteaba el dichoso emú. Afortunadamente me fui en aventón con un amigo, que de haberme ido en autobús como planeaba, no quiero ni imaginar los resultados. Cuarenta personas deseando mi pronta muerte por el profundo jedor (varios grados superior al hedor) que los acompañaría las próximas horas hasta la ciudad de México. Tal como lo imaginan, el emú decidió escapar a su destino, y se quedó a pocos metros de la línea que separa Oaxaca de Puebla.

mordandis dijo...

Si es queeeeeeeeeeeeeeee, jajaja, en los viajes se debe comer ligerito, aunque uno no sea el conductor.

Bueno, al menos tas viva, o no?
:-P

1beso

toxcatl dijo...

Yo que se, tios... lo que habia en la nevera.-